Si la Muerte hablara…

“No me gusta que se me encuentre antes de hora. Deseo que se me llame en el momento preciso en que se entiende quién soy. Si se me precipita suicidándose, no aporto sabiduría ninguna, pues se me disfraza de vulgar destrucción. No soy una desgracia absurda, tengo un significado profundo, soy la gran Iniciadora, la Maestra impalpable oculta bajo la materia. Cuando se me solicita de manera insensata me enfurezco, se me hace actuar contra mi voluntad. Sólo los que llegan a mí con plena conciencia me proporcionan el gozo supremo. Pero la mayoría de los seres, ignorantes, vienen a mí a través de la guerra, el crimen, el vicio, la enfermedad, las catástrofes. Raros son los que alcanzan ese estado de conciencia pura en que me convierto en el apogeo de la realización. Ésos siempre me reconocen, mientras que a los demás los sorprendo. El que se resigna, comprende y acepta ser mi presa, vive con facilidad, libertad y alegría, confiado frente a las agresiones, sin pesadillas, realizando sus deseos: perdiendo la esperanza, se pierde también el miedo.
No me tiendas la mano, pues la pudriría inmediatamente. Ofréceme tu conciencia. ¡Desaparece en mí para ser por fin la totalidad!”
Del Libro: La Vía del Tarot. Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa.


